• Cronicas porcinas

El centenario de Dalla Chiesa

*por Lucas Manjon

Luego de luchar en el norte de Italia contra las Brigadas Rojas, inició una intensa persecución en solitario sobre los grupos mafiosos de la Cosa Nostra. El General Carlo Alberto Dalla Chiesa fue asesinado junto a su esposa y la clase política italiana sufrió uno de sus mayores embates.

El 27 de septiembre pasado se celebró el centenario natalicio del general de los Carabinieri Carlo Alberto Dalla Chiesa. Nacido en la provincia de Cuneo al norte del país, cerca de la frontera con Francia. Ingresó en el Ejercito durante la Segunda Guerra Mundial y participó activamente en la Resistencia Italiana, mas conocida como la Resistencia Partisana, un conjunto de organizaciones políticas y militares que se opusieron al nazismo y al fascismo.

Desde el momento mismo en que la guerra termino, se dedico a investigar y perseguir a los grupos delincuenciales -dedicados al bandidaje en la mayoría de los casos-, que operaron en las regiones de la Campania y Sicilia. Aquellas primeras investigaciones fueron los primeros vínculos que Dalla Chiesa tuvo con las organizaciones criminales en la isla del sur. Como capitán de los Carabinieri en Palermo, condujo varios procesos judiciales contra diferentes familias criminales que integran la Cosa Nostra. Uno de aquellos hechos lo cruzaría por primera vez con un referente en la lucha contra la mafia: el entonces sindicalista comunista Pio La Torre. El futuro promotor de la ley de decomiso de bienes, fue el reemplazo de Plácido Rizzotto, un sindicalista de la ciudad de Corleone, asesinado por la mafia en 1948.

Luego de una breve incursión en la zona norte del país, volvió a Sicilia como comandante de la Legión de Carabinieri de Palermo. Desde 1966 a 1973 participó en numerosas investigaciones de la Cosa Nostra luego de que se desatara una nueva guerra entre grupos mafiosos luego de que se enfrentaran en la llamada "masacre di viale Lazio", en la cual se hicieron del poder los futuros jefes de la mafia en Sicilia -Salvatore Riina, Bernardo Provenzano, Emanuele D'Agostino, Gaetano Grado y Damiano Caruso- quienes asesinaron al jefe mafioso Michele Cavataio y a otras personas más. En la masacre también murió Calogero Bagarella del bando atacante. Desde aquellos años, Dalla Chiesa implementó el confinamiento en prisión de los jefes mafiosos lejos de las ciudades donde tienen influencia e insistió en que fueran trasladados hacia centros de detención ubicados en islas, como Lampedusa, Linosa y Asinara, para lograr un deterioro real en el poder de los jefes.


En los movidos años setenta fue nuevamente trasladado hacia el norte del país y muy rápidamente se convirtió en comandante de la Primera Brigada de Carabinieri con asiento en la ciudad de Turín. En poco tiempo Dalla Chiesa quedo exclusivamente a cargo de la lucha antiterrorista, fundamentalmente contra el grupo de las Brigadas Rojas. En 1974 selecciono personalmente a distintos miembros de los Carabinieri y constituyó la Unidad Especial Antiterrorista con el objetivo único de perseguir y desarmar los comandos de las Brigadas Rojas. El primer gran éxito de la unida se sucedió a los pocos meses de su conformación cuando detuvieron a dos de los fundadores de las brigadas, Renato Curcio y Alberto Franceschini.


El método implementado por Dalla Chiesa tuvo muchos adherentes como también detractores. Utilizó las mismas técnicas que había utilizado unos años antes contra la Cosa Nostra en Sicilia: los infiltrados. Los detractores fueron muchos más y la Unidad Especial Antiterrorista fue disuelta solo dos años después de su creación.

La participación del entonces comandante en la lucha contra el terrorismo continuo ininterrumpidamente por aquellos años. Los logros que Dalla Chiesa consiguió en la materia y el estupor que causo el secuestro y asesinato por parte de las brigadas del ex presidente italiano Aldo Moro. En el año 1978 fue nombrado Coordinador de las Fuerzas Policiales y Agentes de Información para la lucha contra el terrorismo , con facultades especiales y dependiendo directamente del Ministerio del Interior. Las acciones que dirigió Dalla Chiesa contra las Brigadas Rojas llevaron a que se fueran desmoronando poco a poco y terminaron por quedar casi inoperativas en 1980.


Desarticuladas las Brigadas Rojas y alcanzado el máximo en la jerarquía de las fuerzas de seguridad a las cuales podía acceder un Carabinieri -Subcomandante-, Dalla Chiesa fue nombrado Prefecto de la ciudad de Palermo, el 30 de abril de 1982, mismo día en que fue asesinado el senador Pio La Torre, aquel sindicalista que conoció en 1948 cuando investigó la muerte de Plácido Rizzotto en la ciudad de Corleone.


Al poco tiempo de establecerse y ocupar el cargo en Palermo, comenzó a quejarse por el incumplimiento de los compromisos que asumió el gobierno de dotarlo de poderes y entregarle recursos para enfrentar a la Cosa Nostra que volvía a desangrar a la isla en una nueva guerra entre familias mafiosas. En una entrevista que brindo en agosto de 1982 a una cadena de televisión, volvió a declarar que el Estado no colaboraba en la lucha contra la mafia y que las cuatro empresas constructoras más grandes de la ciudad de Catania - propiedad de Mario Rendo, Gaetano Graci, Carmelo Costanzo, Cavalieri del Lavoro y Francesco Finocchiaro- comenzaron a operar en Palermo por encontrarse en colusión con la Cosa Nostra.

El de 3 de septiembre de 1982 a las nueve de la noche, Dalla Chiesa se trasladaba en un auto que era conducido por su joven segunda esposa Emanuela Setti Carraro, cuando desde un auto que se puso a la par y les disparo ráfagas de fusil. El auto de la custodia del Prefecto que los seguía por detrás también fue atacado y por el cual también fue asesinado el oficial de policía Domenico Russo. Tan solo cuatro meses después de llegar a la isla, Dalla Chiesa murió abatido por las balas de la mafia y con el cuerpo sobre el de su esposa en un intento desesperado por intentar protegerla.


El día del funeral una gran multitud se congrego en la Iglesia y protesto contra la presencia de los políticos, acusándolos de haber dejado solo a Dalla Chiesa en la lucha contra la mafia. Su hija Rita quien años después se convirtió en periodista y presentadora de televisión, exigió que se retirara la corona floral que había enviado el presidente de la región de Sicilia, Mario D'Acquisto. Por los asesinatos fueron condenados los entonces jefes de la Cosa Nostra Salvatore "Totò" Riina, Bernardo Provenzano, Michele Greco y Pippo Calò, entre otros.

​© 2020 by CABEZA DE MACETA

  • Instagram