• Cronicas porcinas

El ejemplo anti mafia: Paolo Borsellino

* por Lucas Manjon

Paolo Borsellino fue un magistrado italiano, que junto a su amigo y colega Giovanni Falcone llevaron adelante numerosos procesos contra la mafia siciliana, entre ellos "el Maxiprocesso di Palermo" en 1986. El 19 de Julio fue asesinado por la Cosa Nostra.

El 19 de Julio de 1992 Italia volvió a quedar paralizada. Dos meses después del asesinato del juez Giovanni Falcone, su esposa y jueza Francesca Morvillo y sus tres escoltas de seguridad, otra vez una bomba y otra vez colocada por orden de "Totò" Riina, conmociono a un país que volvió a llorar a un héroe. Uno de lo tantos héroes que provinieron del poder judicial, tan sorprendente para estos días. Paolo Borsellino y cinco miembros de su escolta de seguridad fueron asesinados a través de un coche bomba colocado en la puerta de la casa de su madre.


Nacido en Palermo, la capital de la isla de Sicilia, ejerció sus primeras acciones judiciales en la región de Trapani. Luego en el año 1975 decidió volver a su ciudad natal, donde comenzó a ejercer su cargo de magistrado bajo las ordenes de Rocco Chinnici, el creador del futuro "pool anti mafia". Aquel equipo anti mafia conformado por los jueces Borsellino, Falcone, Barrile y los jefes de policía Cassarà y Montana -y dirigido por el juez Chinnici- comenzó desde el momento mismo de su conformación a emprender acciones judiciales directas contra la Cosa Nostra, la mafia siciliana.


En 1983, Rocco Chinnici fue asesinado. En 1985, Giuseppe Montana fue asesinado. Pocos meses después del asesinato de Montana, el también comisario Cassarà fue asesinado. Desde el asesinato de Chinnici, tanto Borsellino como Falcone supieron que la mafia no se detendría hasta asesinarlos. Frente al cuerpo asesinado de Montana Cassarà y Borsellino comentaron entre si que "eran cadáveres caminando".

La preparación del "Maxiprocesso di Palermo" se sucedió entre sangre, pólvora y mártires. Las amenazas contra los dos magistrados fueron permanentes durante casi toda su vida judicial, pero con la instrucción del Maxiproceso el crecimiento cualitativo y cuantitativo en las amenazas que recibieron, los llevó a encerrarse durante cuarenta y cinco días junto a sus familias en la prisión de máxima seguridad de la isla de Asinara, para lograr terminar con la instrucción y la acusación de los mafiosos que serian sometidos a juicio durante el Maxiproceso. Borsellino y Falcone debieron pagar los gastos del "alojamiento". La investigación de Falcone, Borsellino, Chinnici, Guarnotta, Di Lello y Caponnetto condujo a la cárcel a 346 condenados con 19 sentencias de cadena perpetua y un total de 2665 años de prisión acumulados.


Terminado el juicio, políticos, empresarios y medios de comunicación asociados a la mafia, acusaron a los miembros del "pool anti mafia" de exagerar la influencia de la Cosa Nostra, tratar de ganar protagonismo mediático con el objetivo de ascender en la carrera judicial. Borsellino luego de un breve periodo como Prefecto de Marsala, logró ser asignado a la fiscalia de Palermo para continuar las investigaciones desde la capital siciliana. Fue uno de los magistrados con mayor perfil público. Concedió entrevistas y conferencias donde repetidamente denunció la soledad de los jueces y la falta de voluntad por parte de la clase política para hacer frente al crimen organizado.

"Palermo no me gustaba, por eso aprendí a amarla. Porque el verdadero amor consiste en amar lo que no nos gusta para poder cambiarlo".

Cuatro días antes del asesinato de su amigo Falcone, Borsellino dio una entrevista que sigue guardada en la memoria de los italianos. En ella se refirió a las conexiones entre la mafia y el sector industrial del norte de Italia y de la ciudad de Milan en particular. Lo concluyente y sorprendente de aquella declaracion publica fue la vinculación entre el mafioso Vittorio Mangano, el senador Marcello Dell'Utri y el entonces presidente del AC Milan y futuro presidente del país, Silvio Berlusconi. Luego del asesinato de su amigo y pocos días antes del suyo afirmó su condición de "condenado a muerte". El funeral de Borsellino fue privado y no se permitió la asistencia de políticos. El de sus escoltas al contrario, despertó la ira de la sociedad siciliana que lloró a sus mártires e insulto a los políticos y al propio presidente italiano que asistieron al funeral.

"Los que tienen miedo mueren todos los días, los que no tienen miedo mueren solo una vez".

En el instante mismo en que Borsellino fue asesinado se sospecho de la complicidad de las autoridades del Estado en el atentado; diecisiete años después aquellas sospechas parecieron confirmarse. Massimo Ciancimino, hijo del ex alcalde de Palermo Vito Ciancimino, condenado por sus lazos con la mafia declaró judicialmente que su padre le confirmo que el asesinato de Borsellino fue ordenado por la mafia y ciertos sectores del Estado ya que el juez se opuso y se encontró investigando las relaciones y negociaciones que la Cosa Nostra y el Estado llevaron a cabo.





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