• Cronicas porcinas

Giovanni Falcone: el científico de la justicia anti mafia

* por Lucas Manjon

Giovanni Falcone fue un juez italiano de la ciudad siciliana de Palermo, donde también fue ferozmente asesinado. Fue precursor en las investigaciones complejas como el narcotráfico, el tráfico de armas y la corrupción mediante la persecución del dinero. Por ese método y su trabajo científico logró la condena de casi 400 mafiosos.

En una entrevista, la periodista comienza afirmando que el juez italiano es un héroe, que vive amenazado por la mafia y por ello trabaja encerrado en una pequeña oficina de acero y cemento. Le pregunta si tiene miedo. Falcone le responde:


- Lo importante no es establecer si uno tiene miedo o no, es saber vivir con el propio miedo, no dejarse condicionar por él. Eso es la valentía, si no es valentía, es temeridad.

Giovanni Falcone, además de ser un héroe, fue un científico jurídico que -con su método- transformó el paradigma de investigación criminal vigente en la década del ochenta en Italia y en unos cuantos lugares más en todo el mundo.


Nacido en Palermo, la capital de la isla de Sicilia, ejerció sus primeras acciones judiciales en la región de Trapani. Luego de transitar laboralmente los fueros civiles y penales, en el año 1978 decidió volver a su ciudad natal, donde comenzó a ejercer su cargo de magistrado en el fuero económico. Mientras ciertos personajes de la política, la prensa y la justicia vinculadas a la Mafia negaban la existencia de tal organización y de que la misma se llamaba Cosa Nostra, los asesinatos entre los miembros de la mafia, de periodistas, miembros de las fuerzas de seguridad, militantes políticos y para septiembre de 1979, del juez Cesar Terranova, llevaron a Falcone a aceptar la invitación que le hizo su colega, el juez Rocco Chinnici para integrar un equipo de investigación especial contra la mafia, el llamado "pool anti mafia".

El primer caso que recibió Falcone, por instrucción del juez Chinnici, fue sobre Rosario Spatola, un vendedor de leche ambulante acusado de diluir el líquido con agua años antes de 1980 cuando se convirtió en un importante empresario de la construcción, que contaba con el apoyo de muchos ciudadano por las fuentes laborales que su empresa creaba. La empresa de Spatola era producto del lavado de dinero del tráfico de heroína a cargo de las familias mafiosas dirigidas por Salvatore Inzerillo y Carlo Gambino, entre otras.


Esta primera investigación directa sobre la mafia que tuvo a su cargo, llevó a Falcone a establecer un mecanismo que perfeccionaría continuamente junto a colegas como Paolo Borsellino, Giuseppe Di Lello, Antonino Caponnetto y otros miembros del "pool anti mafia". Falcone rápidamente entendió que era muy difícil o materialmente imposible reconstruir los lazos de las complejas organizaciones mafiosas a base de procedimientos policiales con decomiso y detenciones. Una de las tantas leyendas griegas cuenta que Ariadna le entregó un extenso hilo a su enamorado Teseo para que este pudiera ingresar y salir de un laberinto donde tenía que ingresar para matar a un minotauro que allí se encontraba. El juez anti mafia entendió que el dinero, los movimientos financieros, las inversiones inmobiliarias, etc. eran el hilo que podían guiarlo para recorrer el laberinto de la mafia y lograr -en este caso- capturar al minotauro.


Las drogas que comercializaban las familias italo-americana, fundamentalmente en la costa este de los Estados Unidos, eran proveídas por las familias mafiosas radicadas en la península itálica y en la isla de Sicilia. Hasta ahí llegaban las ganancias por la venta de drogas del otro lado del océano Atlántico y que Falcone pudo rastrear investigando los registros cambiarios - de dolares a liras- de las sedes bancarias en Palermo. Comprendió que la Cosa Nostra no era una organización barrial, municipal, provincial y nacional. Falcone puso en relieve que la mafia siciliana era una organización criminal internacional.

Aquella investigación no solo "mapeó" y recolectó pruebas sobre el trafico y comercio de heroína con su posterior lavado de dinero. La ruta del dinero lo llevó también a demostrar la asociación que tenían bancos de Estados Unidos e Italia que se encontraban lavando y aumentado el nivel de ingresos para familias mafiosas de Inzerillo y Gambino a través de negocios por ejemplo con el ex lechero Rosario Spatola.


Un cheque de cien mil dolares, que se intentó cambiar en una sucursal del banco "Cassa di Risparmio de Piazza Borsa" en Palermo, le permitió a Falcone descubrir que el "Franklin National Bank" era propiedad del banquero, y miembro de lo logia de tipo masónica "Propaganda Due", Michele Sindona.


El 6 de junio de 1983 , Rosario Spatola fue sentenciado, junto a otros 75 asociados mafiosos del clan Spatola-Gambino-Inzerillo, a diez años de prisión.


Al otro año Sindona fue condenado en Italia -previa extradición de los Estados Unidos- a 25 años de prisión. En 1986, mientas se encontraba purgando su condena en la prisión de Voghera, fue asesinado mediante envenenamiento por cianuro.

"El cadáver de un hombre se puede hacer desaparecer, basta con sumergirlo en ácido, y sin el cuerpo del delito no hay delito. El dinero, sin embargo, deja siempre una huella". Giovanni Falcone

La investigación a través del "método Falcone" y el asesinato de miembros y colaboradores del pool anti mafia -del juez Rocco Chinnici en 1983 y de Giuseppe Montana y Ninni Cassarà en 1985- condujeron a Falcone y su colega y amigo Borsellino, a continuar con la investigación que había iniciado Chinnici y que varios años después derivó en el llamado "Maxiproceso judicial de Palermo" contra la Cosa Nostra.


La instrucción de aquella colosal investigación de Falcone y Borsellino tuvo dos particularidades vinculadas al encierro. Contó con la confesión del mafioso primero detenido, después profugado y por último "arrepentido" asociado a la familia de Salvatore Greco, el palermitano Tommaso Buscetta. Encerrado durante varios días con fiscales de la capital italiana y luego con Giovanni Falcone, el "arrepentido" Buscetta describió con precisión la estructuración de la Cosa Nostra. Identificó jefes y asociados, relaciono hechos criminales con los criminales que los ordenaron y los ejecutaron.


Las amenazas contra los dos magistrados fueron permanentes durante casi toda su vida judicial, pero con la instrucción del Maxiproceso el crecimiento cualitativo y cuantitativo en las amenazas que recibieron, los llevó a encerrarse durante cuarenta y cinco días junto a sus familias en la prisión de máxima seguridad de la isla de Asinara, para lograr terminar con la instrucción y la acusación de los mafiosos que serian sometidos a juicio durante el Maxiproceso. Falcone y Borsellino debieron pagar los gastos del "alojamiento" .


La investigación de Falcone, Borsellino, Chinnici, Guarnotta, Di Lello y Caponnetto condujo a la cárcel a 346 condenados con 19 sentencias de cadena perpetua y un total de 2665 años de prisión acumulados.

Terminado el juicio, políticos, empresarios y medios de comunicación asociados a la mafia, acusaron a Falcone de exagerar la influencia de la Cosa Nostra, tratar de ganar protagonismo mediático con el objetivo de ascender en la carrera judicial. El Consejo Superior de la Magistratura comenzó a obstaculizar el trabajo de Falcone, Borsellino y los demás jueces anti mafias inundándolos de causas extremadamente corrientes para detener los rápidos avances que conseguían en las investigaciones contra las familias mafiosas. Falcone, ante la burocracia paquidérmica que solo buscó obstaculizar su trabajo, decidió trasladarse a Roma para continuar su labor judicial.


El 23 de mayo de 1992, durante un viaje regular que realizaba con su esposa -también jueza- Francesca Morvillo a la isla de Sicilia, la mafia encontró la oportunidad de terminar con la vida del magistrado, sin saber las repercusiones que todo ello ocasionaría. Desde el momento mismo en que el avión aterrizó con el matrimonio proveniente de la ciudad de Roma, la mafia los siguió de cerca, a ellos y los tres custodios asignados a Falcone en la isla.


Todos ellos se conducían en tres vehículos blindados por la autopista A29 con destino a la ciudad de Palermo a la altura de Capaci, cuando el asociado mafioso Giovanni Brusca detonó mil kilos de explosivos de TNT, cobrándose la vida del juez Giovanni Falcone, su esposa y los tres miembros de policía Vito Schifani , Rocco Dicillo y Antonio Montinaro. El asesinato había sido ordenado por Salvatore "Totò" Riina, en ese entonces jefe máximo de la Cosa Nostra y responsable intelectual de la muerte de la mayoría de los funcionarios policiales y magistrados asesinados desde los años setenta por enfrentar a la mafia.

Hoy 23 de mayo, Italia celebra la vida de un juez que por enfrentar a la mafia se transformó en un héroe.

Los ciudadanos le rinden homenaje colgando sabanas blancas en las ventanas y los balcones tal como lo hicieron hace 28 años cuando se enteraron de la bomba que se cobró la vida de un juez y otras cuatro personas.

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