• Cronicas porcinas

Pio La Torre, la piedra angular del sistema anti mafia

* por Lucas Manjon

Pio La Torre fue un sindicalista y político italiano nacido en la isla de Sicilia. Miembro del Partido Comunista y un acérrimo luchador contra la mafia, en 1980 inició un camino nuevo cuando propuso la confiscación de sus bienes. Hoy se cumplen 38 años de su asesinato ordenado por la "Cosa Nostra".

Nacido en la ciudad siciliana de Palermo en el año 1927, en el seno de una familia de agricultores pobres, Pio La Torre se afilió al Partido Comunista (PC) y rápidamente se involucró en las luchas campesinas que se sucedieron regularmente en el sur de Italia con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Defensor acérrimo del derecho a la tierra para todos los campesinos luego de la caída del sistema feudal fue un promotor incansable de la reforma agraria, estuvo preso durante dieciocho meses luego de ser detenido en una manifestación obrera-campesina en el barrio de Bisacquino en la ciudad de Palermo.


Su militancia en el ámbito del partido y el sindicato lo llevó a ocupar el cargo de Secretario del Partido Comunista Italiano (PCI) de Palermo entre los años 1962 a 1967. Cumpliendo con las obligaciones que su partido le impuso, se trasladó a la capital italiana y en 1972 fue electo diputado en representación por el distrito de su Palermo natal. Como parlamentario italiano ocupó un lugar en la Comisión Anti mafia del Congreso italiano y en la cual presentó un informe por la minoría y denunció la colusión que existía entre varios políticos sicilianos y las organizaciones mafiosas. El informe a su vez, reconstruyó la historia de la mafia en la isla de Sicilia, las familias que integraban la Cosa Nostra, las redes de narcotráfico que manejaban y las distintas áreas del gobierno en los cuales se llegó a infiltrar la mafia. En ese informe también indicó y denunció el vínculo entre la mafia y algunos miembros del Partido Demócrata Cristiano, como Vito Ciancimino, alcalde de Palermo y el senador siciliano Salvo Lima, entre otros.


Durante los años ochenta la isla de Sicilia, se convirtió en una pieza central del tablero mundial militar cuando la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anunció la instalación de misiles "tipo crucero" de origen norteamericano en la isla. Por ello, en 1981 Pio La Torre decidió volver a su tierra natal y se puso al frente de las campañas de movilización política y social para revertir aquella decisión. El 14 de enero de 1982, solo tres meses antes de su asesinato, en un congreso partidario La Torre declaró: "Necesitamos rechazar esta perspectiva, llamando al pueblo siciliano a la lucha para decir 'no' a un destino que, incluso antes de convertirlo en el objetivo de represalias atómicas, transformaría nuestra isla en una tierra de espinas, terroristas y provocadores de todo tipo, a sueldo de los servicios secretos de todos los bloques en pugna. Se alimentaría así el sistema de poder de la mafia y los procesos degenerativos de las instituciones autónomas, mientras que Sicilia sería condenada a la degradación económica y social".


Mientras se enfrentó con el gobierno nacional italiano y la OTAN por los misiles, mantuvo la pelea contra la mafia. Fue durante aquellos años que, junto al político anti fascista Virginio Rognoni, impulsó una reforma sobre el código penal italiano. La Torre y Rognoni promovieron la sanción de una ley con 35 artículos donde se tipificaba entre otras cosas, el delito de asociación de tipo mafioso. Lo que realmente transformó el mundo de la mafia y la anti-mafia con aquella propuesta de ley, fue la incorporación dentro de la posibilidad por parte de los jueces y fiscales de solicitar la confiscación de todo tipo de activos -dinero, propiedades, vehículos, barcos, etc.- atribuidos a la actividad mafiosa. El sentido de la ley fue atacar de manera directa los únicos y reales intereses de las organizaciones mafiosas: el dinero.

El pedido de aprobación de la ley estuvo acompañado por una campaña pública que logró una adhesión masiva por parte de la sociedad siciliana que, en aquellos años, veía cómo la "Cosa Nostra" -comandada en ese entonces por el Salvatore "Toto" Riina- asesinaba todos los días a jueces, fiscales, policías y periodistas que le hacían frente. El creciente apoyo a la ley fue algo que alertó a los miembros de la mafia y con la intención de enviar un mensaje a la sociedad y en particular a los políticos que debían aprobar el proyecto, los jefes criminales ordenaron el asesinato de Pio La Torre.


El 30 de abril de 1982, pasadas las nueve de la mañana, cuando La Torre se trasladaba en auto junto a su chófer Rosario Di Salvo hacia la sede del PC palermitano, fue interceptado por sicarios de la mafia que se trasladaban en autos y motos. Los asesinos dispararon ráfagas de ametralladoras contra La Torre y Di Salvo, que intentó repeler la agresión con su arma. Ambos murieron en el momento mismo del ataque.


A su funeral asistieron más de cien mil personas. Su asesinato ocurrió un día antes de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores. Según sus compañeros de militancia el propio La torre les pidió, de forma premonitoria, que el día de su muerte "no sea solo un día de lamentaciones si no también un día lucha para todos los trabajadores". El día después del crimen, el general Carlo Alberto Dalla Chiesa fue nombrado prefecto de Palermo con el objetivo de terminar con el accionar del crimen organizado en la isla. Dalla Chiesa fue asesinado junto a su esposa a tan solo cinco meses de su arribo a Sicilia: el 3 de septiembre de 1982, el mismo día en el que el parlamento italiano aprobó "la ley Rognoni-La Torre" y se inició el camino para la confiscación de los bienes de la mafia.


Por el asesinato de Pio La Torre, en 1995 fueron condenados los boss mafiosos Giuseppe Lucchese, Nino Madonia, Salvatore Cucuzza y Pino Greco, que actuaron por orden de Salvatore "Toto" Riina.

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